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Enfermedades mitocondriales

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Última actualización: 2026-08-11 · revisado automáticamente, verificado por muestreo

# Nutrición y dietas en enfermedades mitocondriales

Las enfermedades mitocondriales afectan el metabolismo energético de las células. Como la nutrición está directamente relacionada con la producción de energía, las opciones dietéticas adquieren un significado especial en estas enfermedades. Esta pestaña describe qué patrones nutricionales y dietas se investigan científicamente y qué se sabe sobre ellos.

Nutrición rica en proteínas

InvestigadoiResultados positivos en estudios clínicos, aún no es tratamiento estándar

En una dieta rica en proteínas, la proporción de proteínas es mayor que en una dieta estándar. Esto puede significar que una mayor parte de la energía diaria proviene de proteínas animales o vegetales. La idea detrás de la dieta rica en proteínas en enfermedades mitocondriales es que ciertos aminoácidos (bloques de construcción de proteínas) participan en la restauración de las funciones mitocondriales y en la construcción de tejido muscular, que se daña en muchas enfermedades mitocondriales.

A partir de investigaciones celulares y ensayos en animales se sabe que ciertos aminoácidos como la carnitina y sustancias que apoyan CoQ10 juegan un papel en el metabolismo mitocondrial. En personas con debilidad muscular mitocondrial se ha observado que una ingesta adecuada de proteínas puede ayudar a mantener la fuerza muscular. Sin embargo, faltan grandes estudios prospectivos sobre dosis óptimas de proteínas específicamente en enfermedades mitocondriales. Lo que está claro a partir de la investigación nutricional general es que mucha actividad física combinada con ingesta adecuada de proteínas contribuye al mantenimiento de la masa muscular.

Un riesgo de mayor ingesta de proteínas para algunos pacientes puede ser que ciertos productos de descomposición metabólica se acumulen. Esto depende en gran medida del defecto mitocondrial específico y de cómo se procesan ciertos aminoácidos. Esto siempre debe discutirse con el médico tratante.

Patrón de alimentación mediterráneo

InvestigadoiResultados positivos en estudios clínicos, aún no es tratamiento estándar

El patrón mediterráneo enfatiza verduras, frutas, frutos secos, aceite de oliva, pescado y uso limitado de carne roja. El patrón es conocido por sus fuertes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Dado que la inflamación crónica y el estrés oxidativo juegan ambos un papel en las enfermedades mitocondriales, los investigadores exploran el interés en este patrón.

Los estudios recientes (2026) muestran que ciertos componentes nutricionales del patrón mediterráneo —especialmente sustancias en verduras y frutos secos— ayudan a prevenir el daño de las mitocondrias y fortalecen la capacidad de las células para repararse a sí mismas. Un estudio subraya que estos efectos son especialmente visibles a través de la interacción de múltiples sustancias activas. Para pacientes con enfermedades mitocondriales, un patrón nutricional con muchas verduras, frutos secos y grasas saludables puede contribuir así a limitar el daño celular adicional.

Se requiere precaución cuando ciertas verduras contienen metales pesados que pueden perturbar aún más la función mitocondrial; esto varía según la región y debe evaluarse individualmente.

Dieta cetogénica

ExperimentaliSe está estudiando, el resultado aún es desconocido

Una dieta cetogénica es muy rica en grasas y muy baja en carbohidratos, lo que hace que el cuerpo queme principalmente grasas en lugar de glucosa y produzca los llamados cuerpos cetónicos. Para ciertos trastornos neurológicos, como la epilepsia, esta dieta ha estado en uso durante más tiempo.

En enfermedades mitocondriales existe un interés teórico, porque los cuerpos cetónicos son una fuente alternativa de energía que no requiere el metabolismo mitocondrial normal. Para ciertos tipos de enfermedades mitocondriales (especialmente defectos de complejos), esto podría ser una derivación. Sin embargo, en enfermedades mitocondriales la evidencia aún es muy limitada y consiste principalmente en pequeños reportes de casos e investigación en animales. Un único estudio sugiere que en defectos mitocondriales muy específicos (como MELAS o ciertos déficits del complejo I) un cuidadoso experimento con dieta cetogénica bajo estricta supervisión médica podría ser beneficioso, pero esto siempre debe realizarse bajo la estrecha supervisión del médico tratante.

Los riesgos son considerables: la dieta cetogénica puede llevar a un aumento del ácido láctico en sangre (acidosis metabólica), lo cual puede ser perjudicial precisamente en ciertas enfermedades mitocondriales. Además, la dieta puede causar deficiencias de ciertos nutrientes. Esta dieta no debe iniciarse de forma independiente.

Alimentación rica en antioxidantes

InvestigadoiResultados positivos en estudios clínicos, aún no es tratamiento estándar

La alimentación rica en antioxidantes contiene muchas sustancias que pueden neutralizar los radicales libres (como las vitaminas C y E, polifenoles de bayas y verduras). Dado que las enfermedades mitocondriales van acompañadas de estrés oxidativo aumentado —una acumulación de moléculas dañinas que lesionan las células— los científicos investigan si la alimentación rica en antioxidantes puede ralentizar este proceso.

Según estudios recientes (2026), ciertos compuestos derivados de plantas (entre otros, de crucíferas como la col y el brócoli, y de especias como la canela) muestran indicios de poder restaurar la función mitocondrial y reducir la inflamación. También de la investigación sobre ciertos antioxidantes (como proteínas que contienen selenio) se desprende que estos están implicados en la protección contra el daño mitocondrial. Otra investigación muestra que ciertos polisacáridos (azúcares complejos de material vegetal) pueden crear condiciones metabólicas favorables a través del cambio de las bacterias intestinales.

Existe el riesgo de que demasiados antioxidantes en algunas situaciones actúen de forma paradójica; aquí también se aplica que las opciones dietéticas son personalizadas. Además, es importante hacer una distinción entre lo que funciona en el laboratorio y lo que es relevante en pacientes reales.

Ayuno intermitente y ayuno periódico

ExperimentaliSe está estudiando, el resultado aún es desconocido

El ayuno intermitente implica que durante ciertos períodos no ingiere alimentos, por ejemplo: comer solo en una ventana determinada (por ejemplo, de 12:00 a 20:00 horas) o ayunar en ciertos días. Este patrón puede influir en cómo las mitocondrias se adaptan y se recuperan.

En investigación celular y en animales de laboratorio se ha observado que las pausas periódicas en la alimentación pueden activar ciertos procesos de "recuperación" en las células. En un estudio muy reciente (2026) sobre aptitud cardiorrespiratoria y funciones mitocondriales se presentan datos que sugieren que ciertos patrones de entrenamiento (con alimentación adaptada) pueden estimular adaptaciones mitocondriales. Sin embargo, para las enfermedades mitocondriales, los estudios aleatorizados sobre ayuno o patrones intermitentes son prácticamente inexistentes.

Esta es un área de riesgo: muchos pacientes con enfermedades mitocondriales tienen trastornos del metabolismo energético y no pueden manejar bien los períodos prolongados sin alimentos. Además, los períodos de ayuno pueden conducir a desregulación metabólica. Este tipo de patrón dietético solo debe considerarse bajo una supervisión muy estrecha del médico tratante.

Dieta sin gluten

Sin demostrariSin prueba científica de que funcione

La alimentación sin gluten evita el gluten (proteína de los cereales). Para ciertos trastornos neurológicos existen indicios de que el gluten puede causar sensibilidad neurológica. En las enfermedades mitocondriales a veces se sostiene que comer sin gluten puede ayudar.

Hasta la fecha no hay evidencia científica directa de que la dieta sin gluten mejore las enfermedades mitocondriales, a menos que el paciente también tenga enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten. Solo para pacientes con trastornos relacionados con el gluten demostrados sería útil la alimentación sin gluten. Para otros, falta el fundamento científico.

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**Resumen: la alimentación como solución personalizada**

Las opciones dietéticas en las enfermedades mitocondriales dependen en gran medida del tipo específico de enfermedad, de las fases en que se encuentra, de qué órganos están involucrados y de qué tratamientos está recibiendo. Lo que puede ser útil para un paciente puede ser perjudicial para otro. Por lo tanto, es esencial que las decisiones dietéticas siempre se discutan con su médico o un dietista especializado que tenga conocimiento de las enfermedades mitocondriales. Ellos pueden determinar qué patrones dietéticos se adaptan a su situación individual y qué riesgos son relevantes.

_Esta información nunca reemplaza el juicio de un médico. Siempre discute tu situación con tu propio médico tratante._

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Fuentes utilizadas

Arriba de cada fuente aparece en una oración sobre qué trata la investigación, para que no tengas que depender de un título de especialidad en inglés. Encontrarás más estudios sobre Enfermedades Mitocondriales en publicaciones y estudios.

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codex.care no proporciona asesoramiento médico. Siempre discute síntomas, medicamentos y opciones de tratamiento con tu propio médico.