# Insuficiencia renal y diálisis
Qué es
La insuficiencia renal significa que los riñones ya no pueden funcionar correctamente. Los riñones son dos órganos con forma de frijol que filtran los desechos y el exceso de líquido de la sangre. Estos desechos normalmente salen del cuerpo a través de la orina.
Cuando los riñones están gravemente dañados, ya no pueden realizar esta tarea. Esto se denomina insuficiencia renal terminal (también conocida como insuficiencia renal crónica grave). Sin tratamiento, los desechos se acumularían en la sangre y usted se enfermaría gravemente.
**La diálisis** es un tratamiento que se encarga del trabajo de los riñones. Ayuda a eliminar los desechos y el exceso de líquido de la sangre. Existen diferentes tipos de diálisis, siendo la hemodiálisis y la diálisis peritoneal las más comunes. En la hemodiálisis, la sangre que está fuera del cuerpo se limpia con una máquina. En la diálisis peritoneal, la cavidad abdominal se utiliza como filtro natural.
Causas
La insuficiencia renal crónica puede desarrollarse lentamente debido a muchas afecciones diferentes. Entre las causas más frecuentes se incluyen las siguientes:
- **Diabetes**: los niveles altos de azúcar en sangre dañan los pequeños vasos sanguíneos de los riñones después de años
- **Presión arterial alta**: la presión permanentemente elevada puede dañar el tejido renal
- **Glomerulonefritis**: Inflamación de las estructuras filtrantes de los riñones
- **Pielonefritis crónica**: infecciones renales repetidas que dejan cicatrices
- **Enfermedad renal poliquística**: trastorno hereditario en el que crecen quistes en los riñones
- **Bloqueos**: cálculos renales o tumores que obstruyen la salida de la orina
- **Ciertos medicamentos**: Uso prolongado de algunos analgésicos u otros medicamentos
Para muchas personas, interviene una combinación de factores. A veces, la causa no está del todo clara.
Cómo progresa la enfermedad
La insuficiencia renal crónica suele ser gradual. Los riñones pierden su capacidad de filtrar adecuadamente por etapas.
En las **primeras fases** (1 a 3), es posible que no notes nada en absoluto. Los riñones aún funcionan parcialmente. Las visitas de control y los análisis de sangre pueden detectar la afección, pero es probable que te sientas normal.
En las **fases intermedias** (3 a 4), los síntomas aumentan lentamente. Es posible que sienta cansancio o que observe cambios en la frecuencia con la que va al baño. La presión arterial puede aumentar. Los médicos vigilan esto de cerca con pruebas periódicas.
Cuando llegas a la **etapa final** (fase 5), tus riñones solo funcionan entre un 10 y un 15 por ciento. En este momento, por lo general comienza la diálisis. Los síntomas ahora pueden ser claros: cansancio, náuseas, distensión abdominal, picazón.
El tiempo en el que se requiere la diálisis varía de una persona a otra. Esto depende de la rapidez con la que se deterioren los riñones y de qué tan bien tolere el cuerpo la acumulación de desechos.
Síntomas por fase
**Fase inicial (1-3) :**
- A menudo no presenta síntomas
- A veces, aumento leve de la presión arterial
- Cambios en el aspecto de la orina (espumosa o roja como la sangre)
**Fase avanzada (4) :**
- Cansancio y debilidad crecientes
- Dolores de cabeza
- Problemas de concentración
- Hinchazón de pies y tobillos
- Náuseas
- Aumento de la presión arterial
**Etapa final, antes de que comience la diálisis (5) :**
- Cansancio intenso
- Falta de apetito
- Náuseas y vómitos
- Cambios en el sabor
- Picazón en la piel
- Hinchazón de cara, manos y pies
- Falta de aliento
**Cuando haya comenzado la diálisis: **
Los síntomas suelen disminuir, pero los pacientes pueden sufrir:
- Picazón (esto se ha descrito con frecuencia en los estudios)
- Insomnio
- Calambres musculares
- Cambios en la presión arterial
- Fatiga, especialmente alrededor de los días de diálisis
Lo que significa para la vida diaria
La diálisis es un cambio importante en tu rutina. La mayoría de las personas con hemodiálisis deben ir a un centro de diálisis tres veces por semana, cada vez durante tres a cinco horas. Durante este tiempo te quedas quieto mientras una máquina purifica tu sangre. Puedes sentirte débil o incómodo, y tienes menos disponibilidad para el trabajo o la familia.
Tu **alimentación** cambia considerablemente. Tendrás que prestar atención a:
- Cantidad de líquido (esto puede ser estricto)
- Alimentos ricos en potasio (plátanos, naranjas, tomates)
- Fósforo (lácteos, nueces, ciertos cereales)
- Sal y proteína
Estas restricciones son necesarias para mantener estables tus electrolitos sanguíneos.
El **trabajo** puede volverse más difícil. Algunas personas mantienen su empleo, pero tienen que negociar flexibilidad. Otros no pueden seguir trabajando debido a la fatiga o los horarios de diálisis.
Tu **vida social** puede verse afectada. Viajar requiere planificación con clínicas de diálisis. Las citas y actividades deben planearse alrededor de los días de diálisis. Muchas personas reportan que su calidad de vida empeora, aunque esto varía mucho de una persona a otra.
**Emocionalmente** también es un cambio. Depiendes de una máquina y del equipo médico. Algunos sienten tristeza, preocupación o desmoralización. Eso es normal. El apoyo de familia, psicólogos o grupos de pacientes puede ayudar.
El **acceso** es crucial. Para la hemodiálisis necesitas una fístula (conexión entre una vena y una arteria en tu brazo) o un catéter. Esto requiere cuidado y puede tener complicaciones.
La diálisis peritoneal ofrece más flexibilidad—puedes hacerla en casa, a veces por la noche—pero requiere mucha autodisciplina e higiene.
Perspectivas
Esto es complicado, y la respuesta depende mucho de tu situación.
Con la diálisis moderna y el trasplante, muchas personas viven años más. Sin embargo, la insuficiencia renal es una enfermedad grave; las personas con insuficiencia renal en etapa terminal generalmente tienen una esperanza de vida más baja que la población general. Pero muchos factores entran en juego: tu edad, otras enfermedades, qué tan bien funciona tu diálisis, tu adherencia a la dieta y la medicación, y factores psicológicos.
Un **trasplante de riñón** puede abrir otra perspectiva. Si recibes un riñón donado (de un donante vivo o fallecido), a veces puedes dejar la diálisis. Un injerto puede durar 10-20 años o más. No todos pueden ser trasplantados, y el tiempo de espera puede ser largo.
Se realizan **investigaciones** continuas para comprender mejor la diálisis y la insuficiencia renal y tratarlas. Se están investigando nuevos enfoques en torno a la nutrición, la inflamación, el bienestar mental y las técnicas de diálisis.
Lo más importante es: las perspectivas no son iguales para todos. Tu médico conoce tu historial médico y puede hablar de manera más realista sobre lo que significa tu situación específica.
Preguntas frecuentes
**¿La diálisis es para siempre?**
Para muchas personas, la diálisis es un tratamiento a largo plazo, posiblemente durante años. Pero si recibes un trasplante de riñón exitoso, puedes dejar de depender de la diálisis. También hay casos en los que la función renal regresa parcialmente, aunque esto es raro. Depende de qué dañó tus riñones y qué tan rápido sucedió.
**¿Puedes trabajar y viajar con diálisis?**
Eso varía. Algunas personas mantienen su trabajo, especialmente si su empleador es flexible. Viajar es posible, pero requiere preparación—tienes que organizar la diálisis en tu destino. La diálisis peritoneal ofrece más libertad, porque puedes hacerla en casa. Sin embargo, esto requiere mucha autodisciplina.
**¿Qué hay sobre el dolor e incomodidad durante la diálisis?**
La aguja en tu brazo puede picar un poco, pero muchas personas no lo experimentan como dolor grave una vez que se acostumbran. Las migrañas, la presión arterial baja o los calambres pueden ocurrir antes, durante o después de la diálisis. Tu equipo generalmente puede ayudarte con esto. La picazón y el insomnio son efectos secundarios muy comunes sobre los que definitivamente debes hablar con tus proveedores de salud.
**¿Puedo normalizar mi dieta?**
Desafortunadamente no completamente. Probablemente siempre tendrás limitaciones en líquidos, potasio, fósforo y a veces sal. Esto es necesario para mantener tu sangre saludable y proteger tu corazón. Un dietista puede ayudarte a encontrar alimentos que cumplan con las directrices y que te gusten.
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_Esta información nunca reemplaza el juicio de un médico. Siempre discute tu situación con tu propio médico tratante._